Orando con la Palabra / Sábado 31 de enero de 2026

 




 Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     


    Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: «Crucemos a la otra orilla.» Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya.
    Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal. Lo despertaron y le dijeron: «¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?»
    Despertándose, Él increpó al viento y dijo al mar: «¡Silencio! ¡Cállate!» El viento se aplacó y sobrevino una gran calma. Después les dijo: «¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?»
    Entonces quedaron atemorizados y se decían unos a otros: «¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?»

Palabra del Señor.


Jesús y la tempestad: Cuando el silencio de Dios nos pone a prueba

1. "Pasemos a la otra orilla"

La iniciativa es de Jesús. Él invita a los discípulos a cruzar. Seguir a Jesús no es garantía de un viaje sin problemas; a veces, es precisamente porque estamos cumpliendo su voluntad que nos encontramos en medio de la tormenta.

  • La reflexión: Las crisis no significan que Dios te haya abandonado o que estés en el camino equivocado. A veces, la tormenta es el escenario donde Dios revelará quién es Él realmente.

2. El sueño de Jesús: ¿Indiferencia o Confianza?

Mientras los discípulos se desesperan y el agua inunda la barca, Jesús duerme sobre un cabezal. Los discípulos le reclaman: “Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?”. Es el grito que todos hemos lanzado alguna vez en momentos de dolor.

  • El mensaje: Jesús duerme porque tiene una confianza absoluta en el Padre. Su sueño no es falta de interés, sino una invitación a que nosotros también descansemos en Su presencia, incluso cuando el viento sopla fuerte.

3. "¡Silencio! ¡Cállate!"

Con solo una palabra, el caos se rinde ante Él. La creación reconoce la voz de su Dueño. Jesús no solo calma el mar exterior, sino que busca calmar la tempestad interior de los discípulos: “¿Por qué tienen miedo? ¿Aún no tienen fe?”.

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