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Martes Santo

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    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan       13, 21-33.36-38     Jesús, estando en la mesa con sus discípulos, se estremeció y manifestó claramente:     «Les aseguro que uno de ustedes me entregará.»     Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería.     Uno de ellos -el discípulo al que Jesús amaba- estaba reclinado muy cerca de Jesús. Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: «Pregúntale a quién se refiere.» Él se reclinó sobre Jesús y le preguntó: «Señor, ¿quién es?»     Jesús le respondió: «Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato.»     Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: «Realiza pronto lo que tienes que hacer.»     Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto. Como Judas estaba encargado de la bolsa común...

Domingo de Ramos

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  Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo       26, 3-5. 14-27, 66 ¿Cuánto me darán si lo entrego? C.  Unos días antes de la fiesta de Pascua, los Sumos Sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron en el palacio del Sumo Sacerdote, llamado Caifás, y se pusieron de acuerdo para detener a Jesús con astucia y darle muerte. Pero decían: S.  «No lo hagamos durante la fiesta, para que no se produzca un tumulto en el pueblo». C.  Entonces, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: S.  «¿Cuánto me darán si se lo entrego?» C.  Y resolvieron darle treinta monedas de plata. Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo. ¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual? C.  El primer día de los Ácimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: S.  «¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?» C.  El respondió: +  «Vayan a la ciudad, a...

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 10, 31-42

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      Los judíos tomaron piedras para apedrear a Jesús.     Entonces Jesús dijo: «Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿por cuál de ellas me quieren apedrear?»     Los judíos le respondieron: «No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios.»     Jesús les respondió: «¿No está escrito en la Ley: Yo dije: Ustedes son dioses? Si la Ley llama dioses a los que Dios dirigió su Palabra -y la Escritura no puede ser anulada- ¿Cómo dicen: "Tú blasfemas", a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dijo: "Yo soy Hijo de Dios"?     Si no hago las obras de mi Padre, no me crean; pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y Yo en el Padre.»     Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero Él se les escapó de las manos. Jesús volvió a ir al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan Baut...

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 8, 51-59

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      Jesús dijo a los judíos:     «Les aseguro que el que es fiel a mi palabra, no morirá jamás».     Los judíos le dijeron: «Ahora sí estamos seguros de que estás endemoniado. Abraham murió, los profetas también, y Tú dices: "El que es fiel a mi palabra, no morirá jamás". ¿Acaso eres más grande que nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser Tú?»     Jesús respondió: «Si Yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. Es mi Padre el que me glorifica, el mismo al que ustedes llaman "nuestro Dios", y al que, sin embargo, no conocen. Yo lo conozco y si dijera: "No lo conozco", sería, como ustedes, un mentiroso. Pero yo lo conozco y soy fiel a su palabra. Abraham, el padre de ustedes, se estremeció de gozo, esperando ver mi Día: lo vio y se llenó de alegría».     Los judíos le dijeron: «Todavía no tienes cincuenta años ¿y has visto a Abraham?»     Jesús respondió: «Les a...

LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR Solemnidad

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  Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas       1, 26-38     El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.     El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo».     Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.     Pero el Ángel  le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin».     María dijo al Ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún h...

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 8, 21-30

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      Jesús dijo a los fariseos:     «Yo me voy, y ustedes me buscarán y morirán en su pecado. Adonde Yo voy, ustedes no pueden ir».     Los judíos se preguntaban: «¿Pensará matarse para decir: "Adonde Yo voy, ustedes no pueden ir"?»     Jesús continuó: «Ustedes son de aquí abajo, Yo soy de lo alto. Ustedes son de este mundo, Yo no soy de este mundo. Por eso les he dicho: "Ustedes morirán en sus pecados". Porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados».     Los judíos le preguntaron: «¿Quién eres Tú?»     Jesús les respondió: «Esto es precisamente lo que les estoy diciendo desde el comienzo. De ustedes, tengo mucho que decir, mucho que juzgar. Pero aquel que me envió es veraz, y lo que aprendí de Él es lo que digo al mundo».     Ellos no comprendieron que Jesús se refería al Padre.     Después les dijo: «Cuando ustedes hayan levantado en alto al Hijo del hombre, entonces sabrán que Yo Soy y que n...

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 8, 1-11

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      Jesús fue al monte de los Olivos. Al amanecer volvió al Templo, y todo el pueblo acudía a Él. Entonces se sentó y comenzó a enseñarles.     Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos, dijeron a Jesús: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y Tú, ¿qué dices?»     Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo.     Como insistían, se enderezó y les dijo: «Aquel de ustedes que no tenga pecado, que arroje la primera piedra».     E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo.     Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos.     Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí, e incorporándose, le pregunt...