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Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 18, 15-20

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  Jesús dijo a sus discípulos: «Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano. Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo. También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, Yo estoy presente en medio de ellos». Palabra del Señor. “Donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, Yo estoy presente en medio de ellos.” Este Evangelio nos habla de algo muy humano: los conflictos entre las personas . Jesús no nos invita a ignorarlos ni a responder con enojo, críticas o enfrentami...

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 18, 1-5. 10. 12-14

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Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 12, 24-26

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  Jesús dijo a sus discípulos: «Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna. El que quiera servirme que me siga, y donde Yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre.» Palabra del Señor. “Si el grano de trigo cae en tierra y muere, da mucho fruto.” En este Evangelio, Jesús utiliza una imagen muy sencilla: un grano de trigo . Parece pequeño y sin importancia, pero cuando cae en la tierra, comienza un proceso que permite que nazca una nueva planta y dé fruto. Jesús nos enseña que amar de verdad implica aprender a entregarnos . No se trata de perder nuestra vida, sino de dejar de vivir solamente para nosotros mismos y aprender a compartir, ayudar, servir y amar. A veces pensamos que nuestros pequeños gestos no sirven de mucho: ayudar en casa, escuchar a a...

DOMINGO DECIMONOVENO / Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 14, 22-33

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      Después de la multiplicación de los panes, Jesús obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que Él a la otra orilla, mientras Él despedía a la multitud. Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo.     La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. «Es un fantasma», dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.     Pero Jesús les dijo: «Tranquilícense, soy Yo; no teman».     Entonces Pedro le respondió: «Señor, si eres Tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua».     «Ven,» le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a Él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame». En seguida, Jesús ...

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 16, 24-28

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    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo       16, 24-28 Jesús dijo a sus discípulos: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida? Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras. Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de ver al Hijo del hombre, cuando venga en su Reino». Palabra del Señor. Este Evangelio nos presenta una de las invitaciones más exigentes y, al mismo tiempo, más liberadoras de Jesús: seguirlo con decisión, renunciando al egoísmo y abrazando la cruz de cada día . La cruz no es buscar el sufrimiento, sino vivir con amor las dificultades, si...

LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR / Fiesta

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  Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo       17, 1-9 Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz. De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús. Pedro dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, levantaré aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y se oyó una voz que decía desde la nube: «Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo». Al oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor. Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: «Levántense, no tengan miedo». Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo. Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No h...

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 11, 27-28 / Dedicación de la basílica de Santa María

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  Jesús estaba hablando y una mujer levantó la voz en medio de la multitud y le dijo: «¡Feliz el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron!»     Jesús le respondió: «Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican». Palabra del Señor. En este breve diálogo, una mujer expresa su admiración por Jesús elogiando a su Madre. Sin embargo, Jesús no rechaza ese elogio a María, sino que revela cuál es la verdadera grandeza de ella: haber escuchado la Palabra de Dios y haberla vivido con fidelidad . María es bienaventurada no solamente por haber dado a luz al Hijo de Dios, sino porque respondió con un generoso "Hágase en mí según tu palabra" . Su vida fue una entrega constante a la voluntad del Padre. Jesús nos invita a comprender que la santidad no está reservada a unos pocos. Cada bautizado puede alcanzar la verdadera felicidad cuando abre el corazón a la Palabra, la acoge con fe y la convierte en obras concretas de amor, servicio, perdón y miserico...