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TERCERA SEMANA DE PASCUA MIÉRCOLES

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    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan       6, 35-40 Jesús dijo a la gente:     «Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed. Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen. Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí Yo no lo rechazaré, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la de Aquel que me envió.     La voluntad del que me ha enviado es que Yo no pierda nada de lo que Él me dio, sino que lo resucite en el último día.     Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en Él, tenga Vida eterna y que Yo lo resucite en el último día.» Palabra del Señor. “Yo soy el pan de vida” El Evangelio de   Juan   nos pone frente a una de las afirmaciones más profundas de Jesús:  “Yo soy el pan de vida” . No es solo una imagen bonita, es una declaración que toc...

TERCERA SEMANA DE PASCUA MARTES

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    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan       6, 30-35 La gente preguntó a Jesús:     «¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: "Les dio de comer el pan bajado del cielo".»     Jesús respondió: «Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo.»     Ellos le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan.»     Jesús les respondió: «Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.» Palabra de Dios. "Yo soy el pan de Vida" Esta es una de las afirmaciones más potentes de Jesús. Él no dice "Yo traigo el pan" o "Yo multiplico el pan", sino  "Yo soy el Pan" . Al decir esto, Jesús cambia el enfoque de lo que Él pu...

TERCERA SEMANA DE PASCUA LUNES

  Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan       6, 22-29     Después de que Jesús alimentó a unos cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el agua. Al día siguiente, la multitud que se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había allí, sino que ellos habían partido solos.     Mientras tanto, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del lugar donde habían comido el pan, después que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo llegaste?»     Jesús les respondió: «Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse. Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que pe...

SEGUNDA SEMANA DE PASCUA SÁBADO

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    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan       6, 16-21     Al atardecer de ese mismo día, en que Jesús había multiplicado los panes, los discípulos bajaron a la orilla del mar y se embarcaron, para dirigirse a Cafarnaún, que está en la otra orilla. Ya era de noche y Jesús aún no se había reunido con ellos. El mar estaba agitado, porque soplaba un fuerte viento.     Cuando habían remado unos cinco kilómetros, vieron a Jesús acercarse a la barca caminando sobre el agua, y tuvieron miedo. Él les dijo: «Soy Yo, no teman».     Ellos quisieron subirlo a la barca, pero esta tocó tierra en seguida en el lugar adonde iban. Palabra del Señor. “Soy yo, no teman.” El pasaje de  Evangelio según San Juan  6, 16-21 nos muestra a los discípulos en medio de la noche, en el lago, con el viento en contra. Es una escena breve, pero muy cercana a nuestra vida. Los discípulos avanzan con dificultad. El mar e...

SEGUNDA SEMANA DE PASCUA VIERNES

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  Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan       6, 1-15     Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades. Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía sanando a los enfermos. Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos. Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a Él y dijo a Felipe: «¿Dónde compraremos pan para darles de comer?» Él decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer. Felipe le respondió: «Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan».     Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: «Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?»     Jesús le respondió: «Háganlos sentar».     Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran unos cinco...

SEGUNDA SEMANA DE PASCUA JUEVES

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  Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan       3, 31-36     Hablando acerca de Jesús, Juan Bautista dijo: El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra. El que vino del cielo está por encima de todo. Él da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio. El que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz.     El que Dios envió dice las palabras de Dios, porque Dios le da el Espíritu sin medida. El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos. El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él. Palabra del Señor. "El que cree en el Hijo tiene vida eterna" El Evangelio de  Juan   nos invita a mirar a Jesús desde una perspectiva muy clara: Él viene “de lo alto”. No es solo un maestro más, no es solo un profeta… viene de Dios y ha...

Palabra que ilumina / Miércoles 15 de abril de 2026

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    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan       3, 16-21     Dijo Jesús: Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en Él no muera, sino que tenga Vida eterna.     Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él. El que cree en Él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.     En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.     Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas. En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios. Palabra del Señor. “Tanto amó Dios al mundo que entregó  a su Hijo único…” No dice que Dios...