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Viviendo la Palabra / Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 9, 1-8

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  Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad. Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: «Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados.» Algunos escribas pensaron: «Este hombre blasfema.» Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: «¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil decir: "Tus pecados te son perdonados", o "Levántate y camina"? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.» Él se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la multitud quedó atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres. Palabra del Señor. "¡Ánimo, hijo!, tus pecados te son perdonados." Este pasaje nos invita a preguntarnos: ¿qué parálisis hay en mi vida? Tal vez sea el miedo, el rencor, la falta de esperanza, el pecado o la indiferenci...

Viviendo la Palabra / Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 8, 28-34

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Cuando Jesús llegó a la otra orilla, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino. Y comenzaron a gritar: «¿Que quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?» A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo. Los demonios suplicaron a Jesús: «Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara.» Él les dijo: «Vayan.» Ellos salieron y entraron en los cerdos: estos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron. Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados. Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio. Palabra del Señor. Este Evangelio nos recuerda que no existe esclavitud de la que Cristo no pueda liberarnos . Tal vez nosotros no vivimos una posesión como la que relata el Evangelio, pero sí podem...

Viviendo la Palabra / Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 8, 23-27

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  Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía. Acercándose a Él, sus discípulos lo despertaron, diciéndole: «¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!» Él les respondió: «¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?» Y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma. Los hombres se decían entonces, llenos de admiración: «¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?» Palabra del Señor.   "¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?" ¿Cuántas veces nosotros también sentimos que las tormentas de la vida nos superan? Las dificultades familiares, la enfermedad, las preocupaciones económicas, las pérdidas o las incertidumbres pueden hacernos pensar que Dios está lejos o que no escucha nuestro clamor. Sin embargo, este Evangelio nos recuerda que Jesús está siempre en nuestra barca , aunque a veces parezca guardar silencio. Antes de calmar ...

Santos Pedro y Pablo apóstoles Solemnidad

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  + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo       16, 13-19 Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?» Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas.» «Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?» Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.» Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y Yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.» Palabra del Señor.   "Señor, Tú eres el Mesías, el Hij...

DOMINGO DECIMOTERCERO

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  Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo      10, 37-42     Dijo Jesús a sus apóstoles:     El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.     El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.     El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.     El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a Aquél que me envió.     El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo.     Les aseguro que cualquiera que dé a beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa». Palabra del Señor. En este Evangelio, Jesús nos dirige palabras exigentes, pero llenas de verdad. Nos ...

Vivir la Palabra /Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 8, 1-4

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   Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió una gran multitud. Entonces un leproso fue a postrarse ante Él y le dijo: «Señor, si quieres, puedes purificarme.» Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Lo quiero, queda purificado.» Y al instante quedó purificado de su lepra. Jesús le dijo: «No se lo digas a nadie, pero ve a presentarse al sacerdote y entrega la ofrenda que ordenó Moisés para que les sirva de testimonio.» Palabra del Señor.   ¿Cuáles son nuestras "lepras"? En este pasaje del Evangelio encontramos a un hombre leproso que, con una profunda humildad y una gran confianza, se acerca a Jesús y le dice: «Señor, si quieres, puedes purificarme» . No exige un milagro ni reclama un derecho; simplemente pone su vida en las manos del Señor. Jesús responde con un gesto que sorprende: lo toca . En una sociedad donde los leprosos eran rechazados y considerados impuros, ese contacto era un signo de cercanía, compasión y amor. Jesús no tiene miedo de acercarse al que to...

Vivir la Palabra / Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 7, 21-29

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  Jesús dijo a sus discípulos: «No son los que me dicen: "Señor, Señor", los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: "Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?" Entonces Yo les manifestaré: "Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal." Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca. Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: ...