DOMINGO 6º DEL TIEMPO ORDINARIO
Lectura del libro de Jeremías 17, 5-8 Así habla el Señor: ¡Maldito el hombre que confía en el hombre y busca su apoyo en la carne, mientras su corazón se aparta del Señor! Él es como un matorral en la estepa que no ve llegar la felicidad; habita en la aridez del desierto, en una tierra salobre e inhóspita. ¡Bendito el hombre que confía en el Señor y en Él tiene puesta su confianza! Él es como un árbol plantado al borde de las aguas, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme cuando llega el calor y su follaje se mantiene frondoso; no se inquieta en un año de sequía y nunca deja de dar fruto. Palabra de Dios. La enseñanza principal no es la de que vamos a ser maldecidos por confiar en el hombre; aunque por supuesto que así será si nos apoyamos “más” en la palabra de los hombres que en lo que Dios dice, manda y exige, tal cual lo vivió el pueblo de Israel, que fue invadido, destruido y llevado cautivo. Sino que seremos muy b...