Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 8, 1-3
Jesús recorría las ciudades y los pueblos, predicando y anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y también algunas mujeres que habían sido sanadas de malos espíritus y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, esposa de Cusa, intendente de Herodes, Susana y muchas otras, que los ayudaban con sus bienes.
Palabra del Señor.
“Jesús recorría las ciudades y los pueblos anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios.”
En este Evangelio vemos a Jesús caminando, anunciando y compartiendo la Buena Noticia. No está solo: lo acompañan los Doce y también varias mujeres que habían experimentado en sus vidas el amor y la misericordia de Jesús.
Hay algo muy hermoso en este pasaje: cada persona tiene un lugar en la misión de Jesús. Algunos anuncian, otros acompañan, otros ayudan con sus bienes y otros simplemente ofrecen su presencia. Todos pueden colaborar para que el Evangelio llegue a los demás.
Las mujeres que aparecen en este relato habían recibido mucho de Jesús y, agradecidas, decidieron poner lo que tenían al servicio de su misión. Su respuesta nos recuerda que la fe no es solamente recibir; también es agradecer y compartir.
💛 Para nuestra vida
También nosotros podemos preguntarnos:
- ¿Qué recibí de Jesús que puedo agradecer?
- ¿De qué manera puedo poner mis dones al servicio de los demás?
- ¿A quién puedo acompañar, ayudar o acercar hoy a Jesús?
- ¿Mi manera de vivir ayuda a transmitir la Buena Noticia?
No todos estamos llamados a hacer las mismas cosas. Pero todos podemos ser discípulos que caminan con Jesús y colaboran con su misión.
🌿 Jesús sigue pasando por nuestros caminos.
Nos invita a caminar con Él, a agradecer lo que hemos recibido y a poner nuestro tiempo, nuestros dones y nuestro corazón al servicio de los demás.
🙏 Oración
Señor Jesús,
gracias por llamarnos a caminar contigo.
Ayúdanos a reconocer todo lo que recibimos de tu amor
y a compartirlo con los demás.
Que sepamos poner nuestros dones, nuestro tiempo
y nuestro corazón al servicio de tu Reino.
Haznos discípulos generosos,
capaces de acompañar, ayudar y anunciar tu Buena Noticia.
Amén.

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