Orando con la Palabra / Viernes después de Cenizas

 



 Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     9, 14-15


    Se acercaron a Jesús los discípulos de Juan Bautista y le dijeron: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos mucho mientras que tus discípulos no ayunan?»
    Jesús les respondió: «¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán».

Palabra del Señor.



             El ayuno: ¿Obligación o deseo?


En este Evangelio, los discípulos de Juan el Bautista —que eran gente muy espiritual y austera— se desconciertan. Ellos cumplen las reglas, pero ven a los amigos de Jesús "celebrando". La respuesta de Jesús cambia las reglas del juego: el ayuno no es un fin en sí mismo, es un medio para amar más.

1. No es "qué" dejas, sino por "quién" lo dejas

Jesús se compara con un Esposo en una boda. En una fiesta de casamiento, nadie hace dieta; se disfruta la presencia del otro.

  • La reflexión: Jesús nos recuerda que la vida cristiana es, ante todo, una relación de amor, no una lista de tareas. El ayuno tiene sentido solo cuando nos prepara para encontrarnos con Él. Si ayunamos y nos ponemos de mal humor o juzgamos al que no lo hace, nos estamos perdiendo la boda.

2. El ayuno como "hacer espacio"

Jesús dice: "Vendrán días en que se les quitará el esposo, y entonces ayunarán". Estamos en esos días. La Cuaresma es el tiempo donde sentimos la "ausencia" o la distancia que hemos puesto con Dios por nuestros ruidos y egoísmos.

  • El mensaje: Ayunamos para que el estómago le diga al alma: "Tenés hambre de algo más grande". Dejamos de lado algo (comida, redes sociales, quejas) para que, en ese hueco que queda, pueda entrar Dios.

3. La alegría del reencuentro

Es curioso que Jesús use la imagen de una boda para hablar de la fe. Eso significa que el horizonte del cristiano no es la tristeza ni el sacrificio eterno, sino el banquete.

  • El desafío: Que tu ayuno en esta Cuaresma no te amargue la cara, sino que te limpie el corazón. Un ayuno que no termina en una mayor alegría de servir a los demás es simplemente una gimnasia de la voluntad.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 24, 42-51

Lecturas del día